Villadepera: Arribes y rosales

Los vecinos alaban las características de la localidad ribereña del Duero que "es de Sayago y no tiene el aspecto de los municipios de esta comarca"

(Artículo publicado en La Opinión de Zamora,
edición de 4 de Junio de 1999)
La Opinión de Zamora

Villadepera es un pueblo extendido, desparramado, compuesto de seis barrios y salpicado por multitud de cortinas y huertos labrados y sembrados con toda suerte de cultivos.

"Es un pueblo sayagués que no guarda las apariencias ni la tónica de los pueblos de Sayago", afirman los habitantes. Sin embargo, la torre de la gran iglesia de Nuestra Señora de la Asunción guarda un notable parecido con la torre de la iglesia de Villar del Buey; y las imágenes de las gentes acompañadas por el borrico, y de las mujeres hormigueando por los terruños es una estampa muy sayaguesa. Como son los Arribes del Duero, que tienen en Villadepera una longitud de catorce kilómetros.

Llama especialmente la atención el aspecto floreado de los frontales de las viviendas. Las plantas y los rosales aparecen por doquier cuidados, florecidos y visitados por todo tipo de insectos. Los múltiples aromas florales impregnan completamente el ambiente. Además, las torrenciales lluvias han colaborado a configurar un escenario primaveral pleno de colorido en el cual los brezos y las escobas muestran todo el esplendor de sus floraciones. El campo aparece, en estas fechas, radiante.

La extraordinaria visión se puede disfrutar en estos momentos desde el mirador de "Peña Centigosa" que da vista al puente Requejo (en Villadepera no se puede decir Puente Pino) y un importante trecho de los Arribes del Duero. Los alimoches planean sin rubor, no así la cigüeña negra o el águila real, que no se dejan ver a cualquier hora.

La borrasca
La borrasca echó el pasado martes para casa a todos cuantos salieron dispuestos a entonar sus viñedos. José Iglesias Nieto, de 73 años, que había cogido la pareja de mulas de un vecino para faenar, regresó sin hacer mayor labor; luego en el pueblo soltó los animales en una cortina para que pacieran y listo. Y lo mismo que José hizo el que fuera alcalde durante veinte años, Prudencio Huertos, que ha dejado la política un tanto desengañado "porque es poco agradecida y muy sucia".

La jornada del martes contó con la presencia del bibliobús, que alcanzó la plaza después de colarse por unas calles que hicieron mirar al conductor a uno y otro espejo retrovisor para salvar las esquinas de las casas o las paredes de piedra. "Las calles están difíciles para este tipo de vehículos", señalaba Francisco Crespo.

Los asociados se cifran en los 17 escolares y en una veintena de vecinos que sienten interés en ponerse al corriente de las revistas de actualidad, los videos de la naturaleza y las novelas en boga.

La profesora Pilar acompaña al grupo de escolares hasta el bibliobús para que adquieran los libros. Previamente les ha aconsejado sobre las lecturas más apropiadas.

Entre los que acuden están David y María, de dos años, que ni siquiera suben al autobús. "Nosotros no sabemos leer, vamos por las vocales y tenemos muchas ganas de aprender", afirman dicharacheros y parlanchines. No obstante, no quedan de vacío porque en la escuela "les dejamos libros con muchos dibujos y pocas letras" precisa un compañero de escuela.

Villadepera, con una superficie de 2.608 hectáreas, más 45 centiáreas y siete áreas, tiene como actividad principal la agricultura y la ganadería. El ganado censado se cifra en 3.160 ovejas, 85 vacas, 260 cabras y 62 animales de equino y asnal entre los cuales los burros suman nada menos que 53. Resulta pues el asno un ser cotidiano y un utilitario de postín para los muchos jubilados que aún siguen fieles a sus fincas y a sus viñas. "El vino tiene buen gusto, aunque puede que no tenga muchos grados" afirma José Iglesias.

El acoso de la Administración a las antiguas destilerías ha llevado a la alquitara de Villadepera al cierre. Ocurrió hace dos o tres años. La treintena de asociados no están por la labor de pagar a Hacienda "después de poner la leña, el trabajo y demás. Vale más ir a Miranda y traer la garrafa del aguardiente".

En las inmediaciones de la histórica destilería local escarba el huerto Herminia Gaspar. Es una superficie reducida pero aprovechada al máximo. "Aquí hay de todo, hasta topos. He puesto las plantas anteayer y ya me las están comiendo" comenta.

Perfecto Iglesias Nieto conoce el término como la palma de la mano debido a su historial como pastor. Hablando de Los Arribes afirma... "no quiero más Santo Tomás". Y es que en una ocasión, al tirar de un yedral, le vino encima una lancha de piedra que esquivó de puro milagro.


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Última actualización: 23 de Julio de 1999
Responsable: Reis Lima Quarteu