Jóvenes empresarios invierten más de 200 millones en casas rurales en Los Arribes

La Asociación 'El Arribanzo' prevé la creación de un centenar de empleos directos en la comarca

(Artículo publicado en El Norte de Castilla,
edición de 26 de Marzo de 2000)
El Norte de Castilla

Una casa de turismo rural en Los Arribes del Duero zamoranos

Cinco jóvenes empresarios, propietarios de otras tantas casas rurales en el entorno de Los Arribes del Duero, han invertido una cuantía global superior a los 200 millones de pesetas en los últimos tres años para poner en marcha un plan de turismo que contribuya al desarrollo de la comarca de Sayago. A través de la Asociación de Turismo 'El Arribanzo', de reciente constitución, estos emprendedores y otros tres más proponen una oferta de ocio y tiempo libre integrada en el medio y basada en el aprovechamiento respetuoso del patrimonio cultural y paisajístico de los pueblos en los que se asientan.

Apenas a quince minutos de la capital zamorana se asienta la primera de las cinco casas rurales integradas en el plan turístico de El Arribanzo que están en pleno funcionamiento en la ruta de Los Arribes del Duero, uno de los enclaves de mayor valor ecológico y paisajístico de la provincia que lleva pendiente desde hace años de la declaración de Parque Natural.

Por la carretera de Fermoselle un desvío lleno de baches que cruza dehesas pobladas de encinas y cotos de caza, lleva hasta Arcillo. La Casa del Duero, a cuyo propietario le gusta llamar la puerta de Los Arribes, lleva año y medio abierta. Se trata de un caserón de arquitectura antigua totalmente rehabilitado, en cuya puesta en marcha José Garrido Marcos ha invertido hasta la fecha 37 millones, aunque está en medio de una ampliación que duplica esa cifra. Hoy dispone de 11 plazas de alojamiento y ofrece, como el resto de las casas, un programa de actividades de ocio que van desde las rutas a caballo o bicicleta hasta actividades acuáticas.

Desde este enclave, como desde Los Vettones, el visitante puede realizar, entre otras alternativas, una excursión por la Calzada Mirandesa, la vía romana que enlazaba la localidad portuguesa de Miranda do Douro con la Vía de la Plata. Los vestigios arquitectónicos antiguos son uno de los platos fuertes de las rutas planificadas desde los Centros de Turismo Rural, explica Juan Bartol. Junto a su esposa, Alhelí Fernández, adquirieron una casa labriega en Fresnadillo que han transformado en un alojamiento rural que tiene, como peculiaridad, la interpretación de la gastronomía tradicional que realizan sus propietarios, que apuestan por la cocina evolucionada de Castilla y León. La próxima actividad programada es el 2 de mayo, con los Amigos de la Bicicleta de Zamora, que recorrerán el primer tramo de la calzada romana.

Cerca de 50 millones ha costado poner en marcha esta casa, que dispone, por ahora, de 11 plazas hoteleras. El problema para sacar adelante este tipo de proyectos turísticos que optan a fondos europeos, apunta Bartol, es que, «aunque se te garantiza la ayuda de la Administración, el porcentaje proporcional que corresponde a la inversión realizada no llega hasta el final». A ello hay que sumar el escaso o nulo respaldo que reciben estos emprendedores de las autoridades locales y provinciales.

Con la sierra portuguesa al fondo y casi al pie de los farallones del Arribanzo, se levanta La Alquería de Mámoles. José Antonio Renilla Martín hace cuatro meses que abrió su casa. Dos buches juguetones reciben al visitante. Las crías de asno zamorano-leonés son una de las atracciones del centro, que organiza también talleres de fotografía, visitas a un molino de agua y otras rutas, como las geológicas. Se dispone de 12 plazas básicas y poner en marcha el proyecto costó unos 30 millones.

Colaboración
Hay un acuerdo para ofrecer al cliente ocio a la carta. Los CTR, en función de la personalidad de los huéspedes, aconsejan una u otra actividad o ruta, un guía especializado y, si no hay plazas libres en una de las casas, se les remite a otra. Víctor Casas es el más veterano. Alquiló la casa de Fornillos hace seis años, cuando el concepto de turismo rural ni figuraba en los planes de la Junta de Castilla y León. Explica que entonces nadie daba un duro por su idea, pero hoy está totalmente consolidada y es punto de referencia para otras iniciativas.

La Casa de Los Arribes parte de planteamientos puramente didácticos. «La mayoría llegan sin saber lo que se van a encontrar aquí, aunque lo relacionan con un lugar bonito. Nuestra labor es facilitar que conozcan el sitio», indica Casas. Las dos viviendas, de principios de siglo, disponen de 17 plazas. Se ofrecen, entre los múltiples servicios, cuadernillos de autoguía.

La última casa de la ruta en funcionamiento hay otras tres en ejecución es la que Tomás Marcos Gómez tiene en plena villa de Fermoselle. Es el establecimiento de mayor capacidad, 28 plazas, y su propietario invertirá, en total, unos 80 millones. Una ancestral bodega tallada en roca viva, donde se embotella vino, y el taller de muñecas de porcelana, son algunos de sus atractivos. Los días 1 y 2 de abril realizan estas actividades.

La Asociación calcula que sus iniciativas tienen una proyección de empleo, para un futuro próximo, cercana al centenar de puestos directos. Los empresarios tienen las expectativas puestas en el futuro parque natural. «Es la única esperanza», aseguran.


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Última actualización: 1 de Abril de 2000
Fotografía: Copyright © de El Norte de Castilla
Autor: M. J. Pascual (El Norte de Castilla)
Responsable: Reis Lima Quarteu