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(Artículo publicado en
La Opinión de Zamora,
edición de 3 de Julio de 2000) |
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El Santuario de Nuestra Señora la Virgen de la Salud, el templo más visitado por los devotos de Aliste y Trás-os-Montes durante siglos, fue construido en el año 1542.
Su historia, llena de alegrías, rezos y sinsabores se inició hace ahora 458 años cuando un grupo de frailes franciscanos se acercaron pidiendole ayuda al señor de horca y cuchillo de la villa, Francisco Enríquez de Almansa, hijo de Juan Enríquez y nieto del primer Conde de Alba y Aliste.
Los religiosos, procedentes del convento de Santa María de la Antigua, le solicitaron autorización para levantar su nueva morada en los arrabales de Alcañices. El bueno de Francisco, cristiano de muy profundas raíces religiosas, no sólo accedió a las pretensiones de los seguidores de San Francisco, sino que también decidió costearles económicamente las obras que se iniciaron el citado año.
Así nació un monumento artístico y centro de peregrinaje. El templo tiene forma de cruz con una longitud de 38 metros, por 15 de altura, con bóvedas de piedra sostenidas por cuatro enormes columnas.
Espadaña
Entre lo más llamativo está la espadaña de 28 metros de altura, orientada hacia el Sur, donde se encuentra la puerta principal que servia y sirve de entrada a los fieles. Originalmente existía otra comunicación directa hacia el Convento, hoy cerrada pues da al Patio del Centro Cultural "Convento de San Francisco".
El papa Pío IV extendía a favor del Santuario una bula que divulgó el Padre Castro y en la cual se concedían las primeras indulgencias a aquellos devotos que en determinados días visitasen a Nuestra Señora la Virgen de la Salud y venerasen las reliquias de diferentes santos traídas de Alemania a la iglesia por el obispo de Coria, Hermano Diego Enríquez de Almansa, pariente del fundador de la iglesia y del Convento.
En su visita pastoral de 1832, Rafael Vélez, tuvo a bien exhortar a que se extendiese la devoción a la Virgen de la Salud y ordenó que se introdujesen en los textos de la novena varias jaculatorias a través de las cuales podrían ganarse las indulgencias concedidas desde Roma por los papas Pio VII, Clemente VIII y Benedicto XIV.
Marcha franciscana
El 1833 fue uno de los años más tristes cuando el Estado incautó el Convento y obligó a los frailes franciscanos a desocuparlo, teniendo que desplazarse a la población gallega de Santiago de Compostela, llevándose con ellos todos los enseres, documentos, archivos y los libros de cofradías. Pasados varios años el Gobierno autorizaría de nuevo la apertura al culto del Templo.
El 25 de mayo de 1836, Alejandro Fernández Bustillo, Gobernador Eclesiástico y Vicario General de Alba y Aliste daba la licencia para la publicación de la novena que se mantiene en vigor hasta nuestros días. En el año 1859 cuando el artista Rivadeneira adorno el prebisterio con los paisajes bíblicos.
Miguel Payá Rico, Cardenal de Compostela, giró una visita al Santuario en la fecha del 22 de mayo de 1881, dio luz verde a las cuentas y ordenó a los curas que cuidasen con esmero el templo: «procurando que todo lo a él perteneciente esté aseado y limpio, que cada día crezca más la devoción a la Virgen y que las funciones a celebrar se hagan con pompa y solemnidad».
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Última actualización: 8 de Julio de 2000
Fotografía: Copyright © de
La Opinión de Zamora
Autor: Chany Sebastián
(La Opinión de Zamora)
Responsable:
Reis Lima Quarteu