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(Artículo publicado en
La Opinión de Zamora,
edición de 3 de Julio de 2000) |
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La villa de Alcañices vivió ayer domingo uno de los días más importantes de su historia y se convirtió por unas horas en la capital hispano-lusa de la convivencia y del hermanamiento de los pueblos de la provincia de Zamora y de las freguesías de Bragança, Miranda do Douro y Vimiso, congregando, según los organizadores, alrededor de 15.000 devotos y curiosos de España y de Portugal en la romería popular en honor a Nuestra Señora la Virgen de la Salud, Santa Patrona de la comarca de Aliste y Gran Protectora de los enfermos y desvalidos.
Las Siete Hermanas conmovieron a alistanos y trasmontanos con su sóla presencia. Pasadas las 12 de la mañana salieron "La Riberiña" de Quintanillha, "La Luz" de Constantim, "El Nazo" de Póvoa, "La Soledad" de Trabazos, "Los Arboles" de Carbajales y "La Encarnación" de Villalcampo desde la Fuente Herrada camino de la Plaza Mayor donde les esperaba "La Salud" de Alcañices y las vírgenes del Rosario pertenecientes a las parroquias de Santa Ana, Alcorcillo y Vivinera.
Mayordomos y cofrades, gaiteros y dulzaineros, cruces y pendones, estandartes y flores, pero sobre todo fe, cariño y agradecimiento hacia la Madre de Jesús el de Nazareth.
Calentaba el sol veraniego y los rostros de los alistanos y trasmontanos curtidos por el trabajo duro y la vida, las mejillas de las mujeres de negro de la raya se humedecieron, no con el sudor, si con las lágrimas de la felicidad, salidas del corazón, viendo a aquellas sus santas y compañeras que les guardan la salud, la vista y el habla. Siete mujeres de trajes largos paseando con unas gentes que han tenido que vivir mirando al cielo cuando la confianza se perdía en Lisboa y Madrid.
El templo se quedó pequeño para poder acoger a los fieles durante la Santa Misa presidida por el Portavoz del Gobierno y Subsecretario de Estado del Consejo de Ministros, Vitalino Canas, casado en la vecina aldea de São Martinho de Angueira.
La procesión heló los corazones de devotos y curiosos que emocionados miraban a La Salud y a sus compañeras, rezándole, cantándole, mirándole a los ojos, colocándose bajo su protección, pidiéndole ayuda divina por esa madre, padre, abuela o hijo enfermo; rogándole por aquel ser querido que se nos ha ido al cielo con su Diós. Feligreses descalzos sobre el ardiente asfalto cumpliendo alguna promesa por los favores recibidos. Todos queriendo tocar su bello manto, caminar junto al carro triunfante, hablando y amando en silencio, porque no hacían falta palabras para demostrar los sentimientos.
El recorrido habitual hubo de ser variado y ampliado ante la multitudinaria asistencia por las calles Carretera Rabanales, Las Moreras, La Bomba, El Cuesto, Plaza Mayor y San Francisco.
La concentración Mariana del Año Santo Jubilar del 2000 rebosó solemnidad y si feliz fue la llegada de la mañana muy triste la despedida. Diez años tendrán que pasar hasta que de nuevo las Siete Hermanas se reencuentren. Sera un lejano 2 de julio del 2010. Los feligreses regresaron a sus casas satisfechos por lo bien hecho, con una postal a todo color o alguna medalla bendecida de La Salud que lucir en el cuello o colgar junto al lecho del dolor en algún hospital o en sus casas.
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Última actualización: 2 de Febrero de 2004
Fotografía: Copyright © de
La Opinión de Zamora
Autor: Chany Sebastián
(La Opinión de Zamora)
Responsable:
Reis Lima Quarteu